| "Sueña
posiblemente con las soberbias, sublimes y
mágicas bellezas del Hartz, su patria
de adopción y de su canto, que reproduce
con alta musicalidad el rullado turbulento,
impetuoso, como mugidos del viento en los
valles y por entre las ramas, parece que se
ven y se oyen los murmullos de las sílfides
en los torbellinos del aire. Al principio
es un ruido débil, se le oye apenas,
luego se acentúa en crescendo, revoloteando
a continuación en diminuendo progresivo
para pasar enseguida a la resonancia sorda
y profunda de un derrumbamiento de rocas,
en un barranco cavernoso y repercutiendo por
entre los escarpados peñascales..."
(anónimo). |